lunes, 9 de abril de 2018

MARIELA MALHUE: Poesía Actual de Chile



Mariela Malhue (Santiago de Chile, 1984). Es Licenciada en Educación con mención en Profesora de Castellano. Ha publicado el libro Estancia y doméstica en 2010 por Libros del Perro Negro (Chile), la plaquette Facciones de un trayecto de Paisanita Editora, en 2014, la plaquette online Diagramar una ruta para huir del invierno de la ubre Amarga ediciones, en 2015. Durante el 2016 junto a Matilde Méndez y Devora Covelo organizó el ciclo de poesía “Con esta boca, en este mundo” en Buenos Aires.

Actualmente vive en Buenos Aires y prepara su segundo libro Frontera Pasaje.



De Estancia y doméstica (Libros del perro negro, 2010)


Todo es tan cercano aquí aquí este el mapa de mis nombres
todo tan abultado
la infección del millar de surcos
Me atrapo yo sola en pequeños huecos secretos
cuevas donde la Casa misma
no podrá aplicarme sus delitos
todo tan pegado a mi cuerpo
los ácaros el polvo las polillas chocando a la luz de mis sienes
pegado como un piñén el contexto
Para adentro que sean los vuelcos de la piel
y sólo ella crea que este es su juego
este el escondite de tantos bríos
escalas
buhardillas dialectales
todo es tan cercano incluso
en el contracampo propio del utensilio entre mis rastros
cuando ella me pide me dice me jala del brazo
para que yo
para que yo y no otra
le quite los años las telas delgadas con mis barridas
me pongo altiro a guiñar los ojos a flirtear con el polvo
a desvariar
me aguanto de éxtasis cuando veo las capas desnudas
de su piel de hogar
nos ponemos tan casquivanas tan dominadas las dos
que le paso la viruta con tanta mi rabia de arder
la hago sangrar de gritos
Todo tan pegado y yo me acuerdo
de la colección esa de la colección de juegos de guiños
de trampas
que me hacía la Casa cuando el tiempo era abierto y abierto el espacio
me acuerdo del daguerrotipo del living
ese elogio de la catástrofe
me acuerdo de mi boca la virgen
y ahora
sólo la carencia corrompida de hacinamiento
me quiero acabar muchas veces –ha dicho
y yo entonces lo único es esconderme








Todo el dolor humano y su teoría
contenido en la amplia doctrina de la Casa
Pide que impecable quede el tugurio
no importen mis andanzas
Mi piel partida su espacio en blanco
Todo mi pelo cayendo a mechones:
La incontinencia de las angustias
Las venas que me hablan:
“ábrenos ábrenos y emana esa verdad pura
sobre los corredores de este espanto”
Todo el tumor de estas huestes derrumbando el espacio
Reduciendo las construcciones a puro grito inerme
Las controversias
Los textos que tengo que escribir
que ella me ordena a escribir
Enormes transliteraciones los deseos suyos
Grandes mezclas de dogma y pulsión
Los textos que con todo el ímpetu me manda
durante la ejecución de este orden
que como un secreto dependen de mí
Entonces entre parásitos y sacudidas
entre la loza que lavar y las camas deshechas
elevo mi canto como una única grafía que mancha el cielo
como un único inmigrante que ella dice hay que deportar
para acabar con las imperfecciones de su región.








De Facciones de un trayecto (Paisanita Editora, 2014)

Construimos una mina a tajo abierto que mira al cielo y lo enfrenta
hallamos el sudor de muchos cuerpos allí
en un lenguaje de cobre para decorar nuestras ciudades y sus técnicas
en esta boca de la tierra cabían historias que explican
cómo cada cosa ha tomado su forma
abundaban narraciones de distintos tipos de pieles
del norte del centro del sur
pieles diaguitas huilliches o de otro lugar
que inefablemente se lamen y que deben seguir
pieles
porque las abuelas de las abuelas
sentadas en forma de hoguera 
o siendo ellas mismas el fuego
una flama de órganos que vive y palpita
dijeron que la inexorable voluntad de sus genes
debía ser un hilo de noble material donde no cupiera fractura
debía atiborrar la descendencia
como un par de serpientes enfrentadas 
que serían luego el río reptil que desciende
sosteniendo un archipiélago interminable
la explicación a los poblados
incluso al dolor que viene de nada
podría ser un ardor indómito bordeando la caterva aquí referida
una manada para la cual la muerte es tan vital como ella misma
que se mueve en masa
adolece
y actúa como uno solo.


   

La gruesa capa del hielo ha cubierto todo lo acuoso
la nieve se hizo roca y cubrió las aldeas
nuestros gestos las palabras
cómo será el sonido de esos témpanos al comenzar a trizarse
¿será como las rodillas al doblarse ante el impacto de lo que termina?
cómo sonará el agua intentando liberarse
ese espacio bajo sí
todo lo que nada y vive en esos lagos atrapados
se congeló la tierra para que llegáramos a estos lugares
fue necesario el viento fresco que cala y asusta a los huesos
las manos violetas el silencio obligado
dejamos de hablar para reservar mínimos latidos de calor
pues la lengua guardó su gramática imposibilitada de mostrarse
el dolor en el cuerpo: fuera de él y en su interior
recreé una situación por el bien del invierno
por todas las formas de frío que he conocido
creí encontrar cierta tibieza en la nieve
una nieve sin origen
un amor sin objeto.





De Diagramar una ruta para huir del invierno (La ubre amarga, 2015)

Los paisajes quietos en su trama propia
un cuadro es el valle un óleo sin aire
las montañas cercan el área de mi verbo
la imagen lejana y fresca de una sangre que fluye en un gran delta
Aconcagua o Paraná
e ilumina un país vecino pero a medias
tenues mesuras en la ruta de las pausas
en el jadeo que ansía nuevamente que se unan continentes y naciones
ahogos que me dejan
un momento lastimera
como escasa de intenciones
suplicante
a que una acción del centro de la tierra
destroce el dolor de lo apartado
y deshaga el terrorismo que es no verte
y deshaga el terrorismo de este cerco
el horror de estas cadenas montañosas
deleznables e insurrectos accidentes paleolíticos
Andes erguida y burlesca
de rajar los lazos que con firme seda
se construyen entre dos puertos
Andes que se explaya belicosa
impidiendo el tejido de fibras y pigmentos litorales
y el cuidado de dos cuerpos que se buscan
cuerpos o pueblos o recursos
formados por hebras que pienso y desafío a que aparezcan simultáneos
que el deseo y sus murmullos de excesiva desvergüenza
se hagan carne y cercanía
con un canto de nieve y fuego al mismo tiempo
porque de cualquier forma se calcina
en ese paredón poblado de violentos volcanes
y a su vez
el escándalo formado por la fuerza y la ternura
que siempre se arremete contra los caprichos de la lava.





Se deteriorará el mar si no lo recordamos
Nuestros abuelos enfermarán en el cielo si comenzamos a olvidarlos
La tierra se secará si no volvemos a nombrarla en los sueños
Tendremos que tomar todo lo que éramos y hacer un conjunto
Sin cerco
Ni tejido que recubra los órganos
Un cuerpo nuevo
Expandirlo
Estirar su piel
Disponernos como multitud
Dispuesta a encontrar su casa en el vaivén que la aloje
Mezclar los acentos
Narrar el relato de nuestro origen
Para que el rumor de la tierra y del agua que la humecta
Continúen construyendo los pliegues
Donde miles se albergan por un rato
Y luego abren otras sendas
En donde cuentan
Cómo fracturar el extravío
Y aprender a vivir con ese quiebre






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