jueves, 23 de agosto de 2012

Yolanda Pantín. Especial de Poesía Venezolana


Yolanda Pantin (Caracas, 1954) es poeta, ensayista y editora. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas. Vinculada al grupo de poetas mujeres reunidas bajo la denominación de «Generación del 78», sus inicios literarios la señalan como destacado componente del grupo poético «Tráfico». Fue miembro del consejo rector del Fondo Editorial Pequeña Venecia y de la Editorial Luna Nueva de la Universidad Metropolitana de Caracas. Ha publicado Casa o Lobo (1981), Correo del Corazón (1985), La Canción Fría (1989), Poemas del Escritor (1989), El Cielo de París (1989), Los Bajos Sentimientos (1993), La Quietud (1998), El Hueso Pélvico (2002), Poemas Huérfanos (2002), La Épica del Padre (2002), País (2007). 21 caballos (2011, en prensa). En 2004 publicó el libro Poesía reunida, 1981-2004, ese año recibió la Beca Guggenheim.

 

 
Selección de poemas por Gladys Mendía.
 
Poema de las dos cabezas

Este es el poema de las dos cabezas


Sol

Cuello Cortado

descansa sobre la hierba

 

Cabeza Soberbia partió a los Australes

 

Sol

Cuello Cortado

dejó que un insecto

revoloteara en sus labios

 

y durmió un instante

 

Cabeza Soberbia

cansada del viaje

haló de los pies a su amante

 

Estuvieron parloteando un largo rato

 

Una tormenta siguió a la otra

mas estas cabezas tenían mucho que decirse

 

Sol

Cuello Cortado

saltó sobre la nieve

 

y posó sus labios

sobre la boca tumefacta que hervía

sobre un hervidero de palabras

 

Se contaron sus vidas

 

Esto era todo lo que tenían que decirse

sus vidas sus amores

 

La noche las encontró

bajo un bloque helado

 

-el viento ululaba en el paisaje blanco-

“Es un presagio”

 

dijo Sol

Cuello Cortado

 

“No hagas caso”

 

Cabeza Soberbia sintió pánico

y entrechocaron sus orejas en un largo abrazo.

La canción fría, 1989 

 

Son tres los zopilotes

Mira volar los zopilotes son horrendos

Allí están en la cornisa del otro edificio

 

Mientras sirvo el café las aves negras

se han posado en la antena parabólica diríase atalaya

 

Cada uno conserva el equilibrio que es suyo y no del Otro

 

¿De quién comen?

 

Ahora vuelan sin moverse no hacen ruido

Son tres los zopilotes ya lo he visto

 

una madre y dos de sus pequeños

o una pareja de amantes y su sombra.

Los bajos sentimientos, 1993

 

Piel de vaca

Silvia Guerra

fue quien dijo

 

algo acerca

de la res colgada

 

como un signo (fiero)

o un espejo de

 

estos tiempos que corren

tras nosotras, mujeres.

 

Amores perros, es lo mismo,

 

o no: carne sacrificada. Yo

pensé en Simic, al oírla,

 

y en su poema de las carnicerías

 

que había utilizado como pórtico

en uno de mis libros.

 

Guerra continuó

hablando de sus hijos:

 

cómo eran

sus cuerpos extraños

 

aún cuando se habían

descolgado del suyo.

 

No hay crimen, Silvia,

 

si se piensa en el desolladero, porque

la suave extensión

 

de esta piel moteada de vaca

donde Loqui duerme,

 

es un olvido de infancia.

Poemas huérfanos, 2003




Vitral de mujer sola


Se sabe de una mujer que está sola


porque camina como una mujer que está sola


Se sabe que no espera a nadie


porque camina como una mujer que no espera a nadie


Esto es


se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos


Se sabe de las mujeres que están solas


cuando tocan un botón por largo tiempo


Las mujeres solas no inspiran piedad


ni dan miedo


si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda


se aparta por miedo a ser contagiado


Las mujeres solas miran el paisaje


y se diría que son amantes


de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo


de los subterfugios


Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles


les da igual porque para ellas es lo mismo


Las mujeres solas recitan parlamentos


estoy sola


y esto quiere decir que está con ella


para no decir que está con nadie


tanto se considera una mujer sola


Las mujeres solas hacen el amor amorosamente


algo les duele


y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor


Estas mujeres se alumbran con linternas


van al detalle


saben donde se encuentra cada cosa


porque temen seguir perdiendo


y ya han perdido o ganado demasiado


Ellas no lo saben


porque van del llanto a la alegría


y a veces piensan en la muerte


También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles


Administran el dinero


compran legumbres


trabajan de 8 a 8


Si tienen hijos hacen de madres


son tiernas y delicadas


aunque muchas veces se alteren


un pensamiento recurrente es


ya no puedo ni un minuto más


Las mujeres solas tienen infinidad de miedos


terrores francamente nocturnos


los sueños de tales mujeres son


terremotos catástrofes sociales


Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata


llevan el mismo cuello airado


lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas


esto es completamente falso


Lo cierto es que la casa de una mujer sola


está abierta a su antojo


Una mujer sola


no puede curar su soledad


porque nada está enfermo


se remedia lo curable


una gripe o un dolor de estómago


La mujer que piense que su soledad es curable


no es una mujer sola


es un estado transitivo entre dos soledades


infinitamente más peligrosas


Una mujer sola es una mujer acompañada


aunque de este hecho no se percate más que el zapato


al que mira con detenimiento


o el botón


que parece representar algo verdaderamente importante


como de hecho lo es


como los árboles o el cielo


sólo que el privilegio que deriva de semejante atención


es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:


id contigo


para estar con vosotros.

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