viernes, 7 de octubre de 2011

ADRIANA LANZA. Poesía Actual de Bolivia




Adriana Lanza nació en La Paz Bolivia el 2 de noviembre de 1978. Estudió en la Carrera Experimental de Arte Mención Literatura en la Universidad Católica Boliviana. Realizó una Maestría en Literatura Latinoamericana en la Universidad Mayor de San Andrés. Publicó los libros Primer alumbramiento (Ofavim 2005), Libro de armar ( Preview Gráfica 2009) yTiempo de sirenas (Gente Común, 2011).


Cueros negros

Son patadas al fondo hueco cubierto de cuero
llamando en sostenido bajo
también son sones
ta ta ra ta ta ra ta ta ra tá
ta ta ra ta ta ra ta ta ra tá
pom pom pom pom pom
pom pom pom poro pom
Canta como quieras.
El juego entre ser antigua y actual,
adolecer por estar prendida al mundo.
Cuerpo desnudo amarrado al palo
en el centro de la plaza.
De la seriedad del rito
se descarga una risa
nostálgica, con lágrimas,
kitsch o under,
según la agudeza del grito.

Repítete una y otra vez
desde diferentes perspectivas:
Con lentes retro y cabellos violetas,
cuando te atraparon los canas por desquiciada
y pactaste con los chicos de la pista quemándote las manos.
En el tronco te sentiste finalmente hombre de tan borracha.
La rabia porque los amabas, eran buenos y jugaban contigo.
Trepaban al cerro y te contaban unas historias.
De repente tocaban esos espacios... ya sabes, de carne y hueso.
Los adorabas.
Te prohibieron andar con ellos.
Copiaste poemas en pañuelos desechables
y esperaste en la intemperie
a que alguien los cogiera
hasta las seis de la mañana.

Tus suspiros serían inhalaciones fatales en las noches de fiesta.
Después de estas sustanciales concesiones
sabrás lo insípido del recuerdo.
No es un triunfo recuperar a la actriz nocturna
sino para desentrañar furiosamente
los peldaños a mi puerta.

2 comentarios:

Albert Estrella dijo...

porsupuesto que le voy al kitsch y no repetir tanto como disco rayado...

Nacalian dijo...

Es una composición poética moderna y muy madura que trasciende las fronteras culturales, ideológicas y estéticas a las que estamos habituados