viernes, 24 de junio de 2011

Entrevista a Esther M. García. Por Augusto Rodríguez



Entrevista a Esther M. García

Por Augusto Rodríguez


“Ahora se ve al libro tradicional como un producto más de consumo masivo,
no como un objeto artístico”

Esther M. García



Esther M. García (Cd. Juárez, Chihuahua, México, 1987) Poeta, narradora y fotógrafa. Radica en Saltillo, Coahuila y es Licenciada en Letras Españolas por la UA de C. Ha colaborado en periódicos y revistas como Espacio 4, La Palabra, Vanguardia, Día Siete, Plaza Ludens, Lóbulo temporal, palabrasmalditas.net y Pirocromo. Mención honorífica del concurso estatal ¿Por qué es mi consentido? (2004). Premio Nacional de cuento “Criaturas de la noche” (2008). Es autora del libro de poesía La Doncella Negra (La Regia Cartonera, 2010) y el libro de cuentos Las tijeras de Átropos (Editorial UA de C). Ha sido antologada en Los Nuevos Perros Románticos (Ediciones digitales Ohcultos de Lima, Perú); en México Lindo y Querido —Reunión actual de poesía mexicana con causa— (Acequia va de nuez/UANL) y en Three Messages and a Warning, Contemporary Mexican Stories of the Fantastic (Small Beer Press).

-Esther, ¿Cuándo y por qué empiezas a escribir? ¿Qué poetas o escritores son tus referentes o tus autores de cabecera?

La poesía la he vivido desde mi niñez. Siempre he mirado de una manera diferente las cosas, siempre me cuestionaba por todo. Si algo moría yo quería saber el por qué, el cómo y qué pasaría con ese cuerpo, entonces mi imaginación volaba muy lejos. Desde pequeña escribía acerca de mi propia percepción de las cosas pero formalmente fue a los 17 años, cuando gané un premio estatal. Mi padre fue el que me enseñó a los autores que considero los pilares de mi formación literaria. César Vallejo, Borges o Paz eran los poetas que mi padre me recitaba de memoria. Actualmente ellos siguen siendo mis preferidos además de Leopoldo María Panero, Pizarnik, Sylvia Plath, Huidobro, Sor Juana Inés de la Cruz, con su Laberinto Endecasílabo o Primero Sueño, así como Anne Sexton, Gelman, Cernuda o Charles Bukowski. En otras áreas considero a Nietzsche, Jean Paul Sartre, Lacan, Jung o Michel Foucault mis autores de cabecera.


-Has publicado el poemario Doncella negra con la editorial Regia Cartonera ¿Qué me puedes decir de este libro?


Este libro partió desde un concepto que no tiene nada que ver con lo literario: la entropía. Este término viene de la física cuántica y determina que cualquier sistema ordenado deriva, con el paso del tiempo, a un desorden o una destrucción. Entonces pensé en el hombre, en la sociedad y en cómo nos encaminamos a nuestra destrucción paso a paso. Quise darle un giro al poemario dándole una voz femenina que emergiera desde lo más profundo, desde las raíces de la infancia y progresivamente se acercara al caos. Se ha dicho que este libro sumerge al lector en el mundo freudiano del Complejo de Electra. Desde ahí se explora el alma femenina y se confronta con el vacío del entorno. El poemario, hecho como si se tratara de una novela, es un viaje en el que la belleza y el horror conviven en el mismo espacio. La alienación y el vacío entregan las claves necesarias para que se deslicen las incógnitas y se cuestione el papel que juega el ser humano en la sociedad posmoderna.


-Tu poesía se nutre de una gran gama de imaginarios, sociales, idiomáticos, artísticos y culturales muy diversos ¿qué me puedes decir al respecto sobre tu propia poética?

Sí pudiera definirla la definiría con un poema de Leopoldo María Panero

“La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía”.


-Leyendo tu libro Doncella negra, veo que hay poemas que se mezclan con la pintura y las artes plásticas, ¿crees que la nueva literatura actual ya no tiene límites y el arte es uno solo y al final no hayan fronteras de ningún tipo?

Sí. Creo que las fronteras se han disuelto y que ahora estamos en una época multidisciplinaria en donde se conjugan todas las artes, incluso la ciencia con la tecnología. Están, por ejemplo, los video-poemas en donde el empleo de otras técnicas visuales y sonoras están presentes o la poesía experimental en donde se utilizan diversos elementos como el teatro, la música, la pintura e incluso los objetos físicos o la fotografía.

- ¿Qué opinión e importancia le das en comparación al libro tradicional, a las editoriales cartoneras que se van creando en toda Latinoamérica?


Creo que las cartoneras son una opción amable con el medio ambiente aparte de que da espacio a voces nuevas y frescas en la literatura. Ahora se ve al libro tradicional como un producto más de consumo masivo, no como un objeto artístico. En cambio las cartoneras renuevan la forma pues transforman un “desecho” en un producto artístico con vida propia, en algo único e irrepetible. Cada libro tiene una portada hecha a mano que no es igual a otra. Todos contienen el mismo espíritu poético pero su exterior cambia como la naturaleza misma.


-¿Qué piensas de la joven poesía mexicana actual? ¿Conoces algo de la literatura ecuatoriana?

Mi país atraviesa por una etapa dura y oscura que poco a poco lo está llevando, a fuerza, a rastras, a un cambio drástico. Este ambiente lo podemos apreciar en la poesía joven que actualmente está alzando la voz para hacerse escuchar en medio del caos. La poesía se ha transformado, como tiene que ser porque todo en el universo se transforma, y se ha convertido en aliada de otras áreas artísticas, de otras fórmulas para expresar su sentir pero los frutos de lo que se está sembrando ahora no se verán sino mucho tiempo después. En cuanto a la literatura ecuatoriana debo decir con toda sinceridad que he leído a pocos escritores pero que me han mostrado una gran energía poética. La poesía de Jorge Enrique Adoum, el dolor de Dolores Veintimilla y su trágico fin, Aurora Estrada, Hugo Mayo o la poesía más reciente con Siomara España, y su poema La casa vacía, me han dejado una gran impresión en cuanto a la producción poética de este país.


-He escuchado en numerosas ocasiones de que supuestamente la poesía solo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿Crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva?

No, no lo creo. Yo creo que la poesía está en todas partes porque aún las piedras, el grano de arena, una hoja seca o un niño llorando detrás de una puerta encierran un gran misterio poético. Hasta un simple mueble puede llegar a contener la poesía dentro de sí. Lo que sucede es que la gente esta idiotizada por los medios masivos, por el consumo irracional de cosas sin sentido. El hombre y la mujer de ahora tienen ganas de ser todo menos lo que verdaderamente son: humanos. La poesía estuvo ahí antes del hombre en cada cúmulo del universo y seguirá existiendo cuando la humanidad llegue a su fin.
Pienso en que los mecanismos serían asaltar las calles, las tiendas, los cruceros intoxicados de automóviles y prisas, las escuelas, las plazas. Asaltar como delincuentes cada lugar y rincón por más alejados que estén. “La poesía es un arma cargada de futuro”, dijo Gabriel Celaya, y el poema es una bala que perforará el nervio, la médula o la cabeza de quien lo escuche y ahí se quedará. Será un hoyo oscuro que nada podrá tapar.

- ¿Actualmente en qué proyectos literarios estás?


Estoy por publicar un libro de cuentos titulado Las tijeras de Átropos con la editorial de la Universidad Autónoma de Coahuila. Algunos poemas aparecen en la antología Los Nuevos Perros Románticos, hecha por el poeta peruano Diego Lazarte; en la antología México lindo y querido (Reunión actual de poesía mexicana con causa) hecha por Alexandra Botto y próximamente aparecerán poemas míos traducidos al inglés por la editorial Small Beer Press en la antología Three Messages and a Warning, Contemporary Mexican Stories of the Fantastic. Actualmente estoy trabajando en otros dos libros, uno de poesía experimental y otro de relatos.



La doncella negra

I.
Mi madre es como un perro rabioso
queriendo morder y destrozar
mi alma con sus rabiosas palabras
a mi
la benjamina
la enferma
la tonta
la rosa que no tiene pétalos sólo espinas

Mi madre es la gran niña con la hoz negra
la gran devoradora de pájaros
escupidora de aves tornasoles
masticadas por el gran diente fervoroso de la religión

Así es mi madre
− ¿Verdad que sí doncella negra?−
Ni siquiera ha de imaginar
que orino miedo por las noches
pensando qué pasará cuando ella muera
Ella sólo piensa “Dios mío Dios mío ¿porqué me habrás dado
por hija a esta estúpida
maldita
malditita
malditilla
pendejuela?”

Mi amor por ti madre
es una flor hecha de vísceras secas




El suicidio de Dorothy Hale
(Frida Kahlo, 1938/39)


I.
Aquí huele a rojo:
en la habitación, en las bebidas,
los gritos, la gente.
Adiós a la buena comida,
a los criados, la vida cara.

Aquí huele al vómito de la muerte.
La gente en la fiesta ríe,
mi máscara con ellos canta y
por dentro, el olor fétido
de quien sabe que la vida
ya no sabe a nada.



Paraíso Artificial

Primero cómprate las tetas de silicona más caras y
luego cambia tu rostro, en la clínica más barata, por uno más nuevo;
al fin y al cabo eres un sombra más caminando y
soñando que es una modelo o estrella de cine
entre estas cerezas podridas del nuevo sueño gringo.

Inhala dulcemente el aroma agrio de la cocaína
hasta que tu nariz reviente en serpentinas rojas.
Métete- teté hasta el fondo de las orejas el poderoso
Do sonoro de las anfetas.

No pienses,
la televisión y el YouPorn
lo harán por ti
y gratuitamente te harán famos@
en esta nuez podrida.

Deja tu alma en los avatares de Internet
y olvida a tus amigos en los campos estériles
de lo que era tu conciencia.
Compra coca-cola’s.

Demanda a Dios
Todopoderosohacedordeluniverso
por no cumplir sus promesas eternas
o córtale el cuello en la versión más moderna
del Playstation. No sientas pena;
desde el siglo XIX sabemos que “Dios ha muerto”.

Conviértete entonces en el súper-hombre-metrosexual:
depílate la ceja, bórrate la nariz, arráncate la boca;
desaparece cual mago tus ojos,
que no quede nada de lo que eres, eras, fuiste.

Aquí todos flotamos.
Somos pelusas en este aire tecnológico-cibernético
Donde las flores
ya nacen muertas.

1 comentario:

Cynthja Garmen dijo...

qué genial, ya quiero leer tu libro, Esther!