miércoles, 9 de junio de 2010


Archivos Temporales de la Poesía Actual III


Raúl Campoy
(Madrid, 1978). Licenciado en fisioterapia y diplomado en osteopatía. Ha publicado: Los dientes del reloj, Ed. Atlantis (2008) y Donde casi amanece, Ed. CELYA (2010). Algunos de sus poemas se reflejan en revistas literarias como Mester de Vandalía , El cuervo, Ves Arte, The Children´s Book of American Birds... en el cuaderno Vitola de Anaïs y en la antología Nueva poesía y narrativa hispanoamericana, Lord Byron Ediciones (2009).



Tornillo


Voy dibujando la rosca de un tornillo con cada gesto y el tornillo gira, y yo vivo en su hipnótico metal y como una tuerca me paseo por la rosca y el tornillo gira, y perdido en su cilindro a veces hay holguras de pared por donde visito lo que amo y el tornillo gira, y vuelvo enroscado, punzante en este sonido inacabado y el tornillo gira, y giro forzado entre paredes y giro loco y el tornillo gira, y me oprimo entre hélices con ojos nauseabundos y el tornillo gira y el tornillo avanza, y todo me sabe a caracoles, a ovillos enloquecidos como un Michael Jackson intratable y el tornillo gira, y entre esta revolución de alcoholes sin remedio, entre este apretarme y soltarme sin remedio, mientras el tornillo gira, me asusto de mi mismo: de ser yo mismo el destornillador.


No es fácil


De alguna manera
quiero andar como escarabajo por tus senos,
vaciarte de latidos,
inflar tus pulmones de mi aliento,
pues sucede que hoy mis pupilas
se dilatan de buscarte
y busco una hamaca en el arco iris
para compensar la falta
de los volantazos de tu cuerpo.



Veladuras


Era de noche.
Ese pintor oculto lo tenía fácil.
Le di un pincel empañado de nostalgias.
Le di los silbidos quebradizos
que tiritan en mi trazo.
Yo competía con todos los colores:
mi cuerpo era triste
como todas las hojas del otoño;
apagué todos los ponientes
en esta copa,
en esta silla,
en esta mesa
que sirve de almohada
para mi pensamiento;
me sumergí
en las cortinas del murmullo,
en la protección de las palabras
borrosas.
Yo era la soledad
pero necesitaba estar más solo.
Yo quería encajar
dentro del mutismo de un marco.
Por eso llamé a ese pintor oculto.
A esa dulzura de paleta infantil.
A esos ojos que te miran
desde la lluvia.
A esa protección de lienzo.

(Pero me vi solo
en un bar
enfrente de un espejo.)

He dicho que era de noche?
Era de día.
Mi cuerpo de noche,
disfrazado en la luna:
siempre hay que aparentar ser,
ser pintura.

2 comentarios:

Vedado al alba dijo...

Estimado Raulito Campoy

Desde nuestras albas en el lobby del Vedado y en la compañía de nuestro gran amigo danés, Thomas, rememoro cada una de tus voces, de tus pensamientos.

Y si... NO ES FACIL no es facil convertirse en un escarabajo Kafkiano de los senos, acabarse los latidos mientras buscas hamacas en el arco iris mareadores...

SOBERBIO!!!

Al rato te escribo a tu mail

EL PINTOR DE LAS MUJERES SOLES dijo...

y este de veladuras... solo para pintores jajaj

pintores de nostalgias hechas lienzo quebradizo y trazos tiritantes

la linea de mi cuerpo era triste como todas las hojas del otoño, es maravillosa

segurametne quieres encajar en los mutismos del marco inexistente de la pintura inexistente en espejos de bares aventajados de vistas embriagadoras de espejismos

QUE VIVA .. QEU VIVA ESA DULZURA DE PALETA INFANTIL QUE TIENES EN TU PLUMA CUANDO ESCRIBES POESÍA, QUERIDO HERMANO RAULÍN

siempre hay que aparentar ser,
ser pintura.


si te digo el adjetivo para este tipo de poemas, algunos lectores van a decir que soy el que soy... jajaj

pero no importa....


IMPRESIONANNNNTES TUS POEMAS.

Bienvenido seas por estas tierras del 5.