miércoles, 3 de marzo de 2010

POESIA ARGENTINA ACTUAL


Poesía argentina actual en la voz de Romina Freschi








Romina Freschi (Buenos Aires, 1974). Publicó redondel(1998), Estremezcales (2000), Petróleo (2002), El pe Yo (2003)y las plaquetas Villa Ventana (2003) y Solaris (2007)entre otras. Es egresada de la carrera de Letras por la UBA. Dirige la revista de poesía actual Plebella.

Marea de aceite de ballena (inédito)



inicial ix
parece llegar un punto de choque
el hastío de sí del mecanismo adoptado
conseguir una desviación, una leve distracción, del centro de la trama
rápidamente
los desvíos pueden llevar a la muerte, y los choques más
asumir los inicios
poner un timbre
mecanismos para calcular el tiempo
el cuerpo se deposita y en gran parte se aburre
aún la falta de pasado propone un sustituto, ritmo a retomar
intemperie, nostalgia, refugio, gimnasio,
el regalo
la obtención de respuesta, eco, amor
hay que investigarlo
el reconocimiento parece un puro conocimiento
lo real y lo recordado
el regalo
insiste
invita
el cuerpo recuerda sus más tempranas vibraciones
algo, el alma o la mente, rearma las situaciones de acuerdo a patrones reconocibles
el dolor sale como disparado
falta
el cuerpo suele fallar concienzudamente
no es algo dado
ni el climax, ni el dead end, ni la apoteosis,
alguna expulsión quizás, urgente aún
las luces del cielo no vendrán a capricho
haber contemplado solo nos ha servido para conocer irremediablemente el final
implacables necios imprudentes
no solo es el aburrimiento sino cierta faceta de la propia voluntad
la misma naturaleza diaria
cualquier propuesta parece un abismo a los pies
la confirmación de los lugares comunes, atajos
la abstracción carcome las almas y los cuerpos
la distancia con lo amado confunde la voluntad



inicial x
la predicción
haber elegido todos los temas
la música de la radio
el standard
corrompemos las superficies nuevas
con un propio entorno recreado
la maestría, la tecnología, la elección entre el olvido y el recupero
a veces esa operación puede ser un saqueo
sin distinción
y una puesta en funcionamiento de todo lo saqueado
es dificil distinguir
una verdadera situación coercitiva de una que no
la evaluación, la posibilidad de terminar con la vida
tangencialidad, herramienta, mordaza
la constante frente a la cual todo cambia de signo
y la mantención
la provisión
como si todo mantener consistiera
forzar el amanecer
abandonar los conceptos utilizados por toda bibliografía
no especificar su sentido
el forzamiento del error, su formación, la coerción
mantener la posición y dejar morir de frío
no querer admitir jamás la propia crueldad
dejarse morder, defenderse de los animales
ser amenazado por las ventanas.



inicial xi
como un vitraux, un vidrio repartido encapsulado y sin vasos comunicantes
en cada repartición otro universo, otro vitraux. la remordición.
el estampado de las opciones un pizarrón
un papel metalizado, hay algo que encierra.
la felicidad como un surco paralelo a tus ojos, un barandal.
pasión de verlos, vertebrados,
la pasión de la visión, la expiación, la espiación.
soy fanática del grafito, la pulpa, la fruta,
el acto de disimulo, un retorno de nobles,
una alergia
una/cierta/búsqueda
periódica
la mantención en lo lejano fuera de la actualidad, actualiza la frescura
un seguimiento punto por punto podría inhibir la capacidad de reacción
medir los elementos básicos
lo aprendido
recordar ciertas letras y nombres específicos del pasado,
un pasado anterior al pasado
él es fuerzo
aplicar los recursos
descubrir sus límites
extender sus límites
los límites forman panoramas
pinares pinamares
la refracción de los espejos
mantiene seguro la energía hasta el asfixia.
la disolución del límite en virtud de su falta de expansión o movimiento.
todo ocurre en términos relativos al protagonista.
la expansión, al menos por ahora, es un hecho,
la vejez de las cosas se refleja en el rayo fulminante que las parte y las olvida,
la narración filosófica de una oración larga, larga...



inicial cviii
cosas que estarán en la mente para siempre
una historia de amor, trunca pero única
dejar un hijo,
acceder a pensar que esto es así
unos días así al año, perfectos
enseñarle otra vez el goce a alguien,
ver copular a las mariposas, un menage a trois
y la cortadora de pasto, rebenques y aleluyas
cómo responder semejantes expresiones
una historia de amor, ramplona, un jardín
fumar un cigarrillo, un espasmo eléctrico,
hemos conquistado el malhumor, ni una sola línea de profundidad quiebra nuestro pensamiento,
agua de pileta, intención permanente,
como si la novedad fuera de verdad permanente,
ya no es lo mismo
criaderos, cuadros y callejuelas de un lugar extraño y lejano, pero fácil.
el espacio es sin duda alguna foto de los años '70,
las distintas fases de la neblina, sumadas a la particularidad de las construcciones, proporciona ese
/efecto a distintas escalas, una panorámica de los años anteriores, preguntarse por la /popularización de los espacios de elite,
no se llega así a la revolución,
la clase obtura la visión del confort,
ha de abolirse,
técnica y teóricamente,
todo es posible,
rotar en los servicios,
solo puedo darme un chapuzón en una pileta de lona,
solo puedo pagar el placer de los demás,
aquí las montañas son presencias vaporosas,
recuerdo haber hecho muchas cosas por amor,
insólito, entre la niebla y la resolana, tener falta de concentración
a intervalos pequeños la conciencia encuentra un diario punto de avance,
a ser movido por el afán y el tesón,
el punto en el mapa es lo de menos,
hay una caracterización, sutil, una regulación,
constante, intermitente y espasmódica
lo real puede tener lugar así, una fracción de segundo y vemos,
no nos saludamos,
hubieramos querido que salude, pero estaba trabajando,
estábamos trabajando, pero parecía que no,
portarse bien, un alero, una avioneta, una moto con sidecar,
los sonidos de los motores,
lo mecánico es tan natural como lo natural,
tener casas con galerías o aleros y usar túnicas,
romperse un poco la espalda, es siempre una necesidad,
hoy que se nos ofrece, la pertenencia a una clase, hay que pensarlo,
un tipo de pertenencia es la que se nos ofrece,
una confianza, un terreno en común, un no más de algo
una integración de determinados movimientos, actitudes,
nos encantan a encontrar, dejar de perseguir,
como si no fuésemos una fuerza perfecta en nuestro cerebro, incompleta,
determinar los puntos de insistencia, y recorrerlos con intensidad,
hasta el nacimiento de nuevos puntos de intensidad, elucubraciones, postes de teléfono,
una película de niebla y resolana es lo que se encuentra sobre las montañas
como una cortina, y no se puede dejar de pensar,
y nos gustaría asirnos a la independencia, la sangre de pájaro,
no vivir jamás el amor como una cuestión de clase,
bastarnos nosotros mismos, hacernos regalos, estar en un umbral

2 comentarios:

federico dijo...

las casualidades que la voluntad va construyendo me han desenvuelto ante tus ojos, los logarítmos míticos y dinámicos, de códigos lineográficos, de curviformas con vacío, vacío que da sentido, vacío de sentidos, me impulsan a entregarle una enmascarada alabanza, las gracias por las palabras, por el sabor de las letras, es agradable sentir repicar la alquimia detrás de la caverna.

muy buena poesiaaa

Anónimo dijo...

OSCAR PORTELA

TENGO PARA MÍ

A mi maestro Oscar del Barco
poema de Oscar Portela

Tengo para mí que soy yo mismo
la sombra que me guía y que se adensa
tras de mis ciegos pasos. Seguro estoy
de que soy aquel rapaz dueño del daimón
que promueve destinos que derivan
en la espectralidad de la intemperie-
y que sueña el reposo y sin posada,
se corona a sí mismo con espinas-
mirtos, alas de colibríes, piel de culebras-
en el vacio sótano de un castillo parlante.

Y tengo para mí la sombra del suicidio,
la ajusticiada sombra de la lumbre –
el danzarín desesperado - el bufón hecho tea-
todo lo tengo para mí, pues yo soy ese y el otro,

el otro que me espera, que no termina de nacer,
el moribundo - el nonato que finge estar aquí-
y ser el sueño de una pobre mujer en pueblo oscuro.

Ese soy y para mí lo tengo: lo tengo escrito en lápidas
de pórfido, en lenguas nunca habladas,
sobre salobres mares desecados y soy el asesino y
el amante, el ladrón y el que dona sin esperar ya nada-

Soy el desesperado que desea no desear ya más
que la desidia – el odiador del verbo y de la música-
de los paisajes que remedan espejos
lanzados como sombras al abismo de un corazón
ya muerto: soy el amanecido
y el que ignora los ciegos soles de toda aurora ausente.

Soy Villon y soy Poe y soy una elegía interminable
que susurra los nombres nunca dichos y que caen con
ellos taciturno al fondo del averno. Ay, y tengo para mí
que soy yo mismo Lucifer y Gabriel en duelo extraño.

Así afirmo que tengo para para mí que las doloras de Vallejo fueron
escritas por mis lágrimas y que debo quedarme – aquí me quedo,
solo, temblando, como un ave sin nido en seca rama.

Soy el lascivo y el asceta que se desangra a solas
sin hermanos o respuestas que me confirmen en aserto
- digo que tengo para mí que soy yo mismo- y el otro- el otro-
el otro Oscar que sabe lo que calla y llora a solas-
a solas canta y el desierto mundo que se acrece aquí – como
un buque fantasma en las tinieblas sigue su rumbo
sin otro puerto que vigilia eterna: este soy yo que para
mí lo tengo. Ave de un paraíso extraño, veneno de una cobra
en celo que paraliza y mata, yo soy esto. Y aquí me quedo.

Ya sin lugar ni mundo pues los dejo a la sombra que jamás
da conmigo en el cuadrante y al otro, al otro Oscar, al que yo
espero muriéndome de frío en el averno: que extraña certidumbre
ésta que tengo y pues paro ahora mismo – el tener para mí
que yo soy este - y el otro - y los otros y los otoños lánguidos,
o las ciudades despobladas y un lejano recuerdo
que me habita: un abra y un caballo a solas y el daimón
invisible que extravía a las almas más sencillas y nobles –
la porfía y la lucha contra el viento – tengo yo para mí
que ahí nacieron.